jueves, 26 de junio de 2014

Metal y dictadura


Metal en los años de plomo

No sé si fue en el Fortín de Villa Aurora, en Gerli, o en el club social y recreativo Amor y Lucha de Wilde (¡anotáte ese nombre!), que escuché la palabra ‘aguante’ por primera vez” -dice Norberto “El Ruso” Verea, periodista deportivo y conductor del clásico radial Heavy Rock & Pop a principios de los ‘90-. “Yo tenía trece años y había ido a ver qué era todo eso. Esa noche, el grupo que se presentaba no pudo terminar de tocar. Dos banditas, una de Caraza y otra de Francisco Solano se habían enfrentado abajo del escenario. Alguien había gritado ‘Aguante Solano’. Se tiraron con botellas de vino y sillas hasta que los separó la policía. Hubo galleta para repartir a todo Gerli, por lo menos esa vez”.
Ese recuerdo impresionista de la escena del heavy metal argentino en los años de la dictadura bien vale como muestra del clima general que vivió un puñado de agrupaciones pioneras que, ciertamente, nadaron contra la corriente en una época represiva. Un recuento de quiénes fueron y qué les pasó a las principales bandas metaleras de fines de los ‘70 es lo que sigue.

El comienzo

Hacia 1979 las corrientes del hard rock que desde fines de los ‘60 cristalizaron en Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple evolucionaron hacia un género que la prensa musical especializada dio en llamar “Nueva ola de Heavy Metal británico”. Iron Maiden y Motorhead emergieron como exponentes del estilo, caracterizado por fuertes riffs de guitarra y tempos más rápidos.
En la Argentina, la combinación de terrorismo de Estado, censura y estado de sitio permanente dificultó la expresión musical en general, pero sobre todo la aparición de corrientes rockeras que eran tenidas por “antisociales”, como el punk y el heavy metal .
Roberto Zamarbide, ex cantante de V8 y pionero del género en nuestro país, recuerda lo difícil que era hacer música sin compromiso social en un país dividido: “El HM Representaba de alguna manera a la clase trabajadora que no se hallaba ni dentro del hippismo ni dentro de lo que era la careteada general. Eramos los marginales de los marginales y, por eso, además de la violencia muchas veces fuimos rechazados a pesar de la cantidad de personas que podíamos llegar a juntar.”

“Nos ibamos a llamar Bloke”

Una anécdota que toma como punto de partida la portada del primer disco de V8 puede ilustrar la particular situación que atravesaba nuestro HM en ese momento.
“La tapa del disco debut de V8 fue y será muy recordada por sus fans por la simpleza del logo en su cubierta” -recalca Zamarbide-
Pero esa austeridad no fue algo buscado. “Originalmente habíamos pensado hacer una foto en Barrancas de Belgrano con todas las personas del palo que conocíamos. Ese día llegamos a reunir muchísima gente, no sabría decirte cuánta. Y la foto no se hizo porque cayó la policía y nos llevó a todos presos (a Ricardo Iorio, a mí y a varios más), en un colectivo de línea , a la comisaría 33º”.
El Ruso Verea tira una anécdota de idéntico calibre que, cuanto menos, califica para felliniana: “Solamente vestirse diferente era un paso directo a la pared y a estar en problemas. Recuerdo que en la estación Lanús pelaban a la gente en la calle sin averiguación de antecedentes, y los que pasaban por ahí felicitaban y aplaudían a la policía”.
Sin embargo, a pesar de la enorme violencia de las letras y de las presentaciones en vivo no existía una verdadera animosidad hacia las personas de los otros sectores del rock.
“Para los músicos que hacían HM las cosas no estaban tan encasilladas como ahora. Se escuchaba mucho rock progresivo y, sobre el escenario, las bandas no tenían mayor producción que las tachas, algunos efectos (como las bengalas y el humo) y, por supuesto, su música. Del exterior seguía siendo muy importante Deep Purple, y de acá, los grupos de rock progresivo como Tantor eran lo que más se escuchaba. También la Pesada del Blues fue muy importante en esa época”, reconoce Verea.
Zamarbide agrega que “mientras existiera una actitud de verdadera rebeldía y talento, nuestro grupo era capaz de tocar y de tener por telonero a cualquier otro, del palo que fuese. Al ser ignorados por el mercado (y no fagocitados, como hoy en día) existía una relación de verdadera camaradería entre las bandas. Tanto es así que los que quedábamos fuera de ese sistema viciado que continuó con la democracia buscábamos apoyo en los pocos lugares donde nos reuníamos: fanzines como Riff Raff, Metalzine, y los boliches en los que un grupo chico podía comenzar a tocar. Nosotros llegamos a tocar en el Parakultural”.

Bloke y tantor

Bloke, Tantor, Tonelada y V8 fueron los principales exponentes del rock pesado en los estertores de la dictadura.
Durante cuatro años, entre 1981 y 1985, Néstor Benegas, alias Billy, fue el cantante de la mítica agrupación Bloke. Hoy día tiene una remisería en Temperley .
Su imagen de padre de familia, con barba candado y canoso es muy diferente de la que tuvo durante los ‘70 y ‘80, cuando era un adolescente delgado y pálido que forzaba su garganta con falsetes y sobreagudos. “Me ofrecieron ser parte de un grupo de cumbia pero no acepté”, confesó a Maxim.
Billy toma uno de los instrumentos y juega para la producción fotográfica. Salimos a caminar por las calles del barrio. Mientras lleva la guitarra al hombro pasa un auto que va escuchando cumbia. Y Billy recuerda la historia de Bloke: “Yo no fui uno de los integrantes originales del grupo. Entré en el ’81, siendo parte de una segunda formación que llegó a ser más famosa que la primera y que, sin embargo, tocó poco tiempo. Empezamos durante la dictadura y nos separamos en el ’85.”
“Nuestros recitales no eran violentos… corría muchísima droga, muchísimo vino tinto, pero empezábamos a tocar y se calmaba todo. Había alguna animosidad contra la policía, sí. Pero no era como ahora, creo que éramos mucho más inocentes”, recuerda Billy.
A pesar de que V8 fue la banda que aceleró el HM nacional, Zamarbide no puede dejar de nombrar algunas de sus influencias a Bloke: “Antes de que V8 tuviese ese nombre pensamos ponernos Hydra o Bloke, que era el grupo metalero por excelencia en ese entonces. Sin embargo, no lo hicimos. Nuestra primera presentación fue en el estadio de Chacarita Juniors como un grupo sin nombre.”
Sobre Tantor, otra de las bandas de culto, Verea dice: “Eran una banda de zona sur. Empezaron haciendo rock sinfónico y luego heavy. Con ellos se inició también el culto a las motos. Algunos de sus fans les quitaban las carcazas a la Siambretta para que parecieran choperas. No tuvieron mucho éxito, sus discos son muy difíciles de conseguir, aunque las tapas (me acuerdo de una, la del elefante) eran atractivas”.
Según Billy: “Recuerdo que algunos de los grupos que tocaron con Bloke tenían un sonido excelente y también un gran carisma arriba del escenario, pero muy pocos medios para laburar y mantener toda la infraestructura que requiere un grupo para seguir tocando”.
También de la zona sur provenía El Reloj, uno de los pioneros del hard rock en la Argentina y autor de uno de los videoclips más bizarros de nuestra historia (“Alguien en quien confiar”, que podés ver en www.elrelojrock.com.ar).
Orions, responsables del hit de carnaval carioca Toda la noche hasta que salga el sol osciló entre un sonido sinfónico y el metal, y tuvieron, sin duda, la carrera más extensa de esta camada musical, empezando en 1969 y separándose a principios de los ‘80.

Balance

Con la llegada de la democracia, la aceptación del género más pesado del rock tuvo mejores niveles. La apertura de festivales y locales para tocar en vivo ayudó a las finanzas y a la consiguiente longevidad de las bandas de heavy metal. “Una de las cosas por las que Bloke pudo salir a flote fue el dinero y la holgura económica con la que contaban algunos integrantes del grupo”, recuerda Billy de Bloke. “Nuestro violero, hijo de un coronel, había vendido la guitarra para comprar merca en la puerta de donde teníamos que tocar. Cosas como ésas un montón”. Marcelo Simoni, ex guitarrista de Bloke (hoy vende sistemas de seguridad) dice: “Al final de Bloke formé un grupo llamado Madam, que tuvo cierto éxito. Casi al mismo tiempo formé otra banda llamada Alarmas. Lo que puedo sacar en limpio de toda esa época es energía, muchísima energía. Estoy seguro que de todos los errores que pudimos cometer fueron más las cosas buenas que las malas”

martinbracamonte1987@hotmail.com

jurabildo.blogspot.com

Me llamo Martín Ezequiel Bracamonte. Nací el 19 de marzo de 1987 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Soy periodista y quiero ser escritor. Trabajé en las redacciones de dos revistas masculinas: Maxim (Ed. Televisa) y Hombre (Ed. Perfil), entre los años 2008 y 2012. Pero mi laburo no dice nada acerca mío. Me gusta leer, escuchar música y andar en bicicleta. Y hacer muñecos de papel.

DESTRUCTOR BRACAMONTE

"Martín Rivas y los Tigres de Bengala" en Crónica TV